viernes, 21 de noviembre de 2008

Guerra

De vuelta internet bloqueado por el tenaz enemigo de la libertad. Es incomprensible tal zaña. Incomprensible sin conocerlos. Sin entender al gordo como parte de algo más grande (y más gordo). Toneladas y toneladas de suave grasa rosada. Perfumada, alimentada y adoctrinada hasta el cansancio. Formada por los medios de información y moldeada a la perfección hasta el último globito de sebo. La panza se le indigna ante muchas cosas, pero sobre todo lo enerva todo lo que no sea grasoso como él. Los grande cúmulos de axones y radones, los de músculo y callos le despiertan la mayor desconfianza. No así los músculos empapados de agua mineral, que no es más que grasa moldeada por la alquimia del consumo. Del sos una mierda, gastá para ser mejor. Al gordo muchas cosas le estimulan la glandulita del odio, y, cuando se le acaban las pocas ideas que se puede permitir, arranca a pansazo limpio con la prepotencia que impone su perpetua reciente afeitada con gillette mach 3 turbo, obviamente espuma para afeitar gillette ultra shave y colonia para despues de afeitar gillette fresh comfort. Es que no hay mayor fidelidad que la de un cerdito rosa (o marrón, no nos vamos a poner racistas a esta altura del partido) a su marca, nuevo dios pagano y cristiano a la vez. Esa cosa que legitima golpes blandos y maquiladoras. Aquella bandera que guía los designios cotidianos de los formidables y fofos soldados burgueses de cuarta generación. Más allá insumisas notas haciéndolo todo y acá acrobacias para escribir estas pobres palabras sin que me viole una cámara (es por si entran a chorear eh...) Esperanza de granito de arena, voluntad de soldado del músculo y los callos y las neuronas que por ahora siguen físicamente sanitas. Proyecto de intervención ajeno en un barriecito de una ciudad de un país. Algo tan chiquito, tan escaramuza menor, pero tan combatido por ningún autoproclamado facista, combatido por las leyes y el punterismo. Por el despreciable quietismo y el para qué si son negros. Pero si sale, ¡Qué palizón a las fuerzas de la ley y el orden establecido!. Y si no a seguir con ese sentimiento de Moncada siempre para adelante. Cuantos yóes y sobre todo cuantas ellas harían falta para dar vuelta la cosa. Y cuantxs hay, tan parecidos y tan distintos dando vueltas por tantos lados y el gordo hijo de mil puta ese que me bloqueó internet.

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